México ya domina cadenas mecánicas en PET y posconsumo selecto; el reciclaje químico abre otra puerta para mezclas y multicapa, pero su escala depende de energía, pretratamiento, regulación y contratos estables de suministro.
México ya opera un mercado relevante de reciclaje de plásticos y su discusión no se centra en el mero aspecto de reciclar, sino en qué fracciones reciclar, con qué tecnologías y en qué condiciones de costo.
En 2024, el mercado de reciclaje de plástico en México fue estimado en más de 900 millones de dólares y con alta proyección de crecimiento hacia 2033. En paralelo, se han reportado tasas de acopio/reciclaje que muestran avance, aunque también límites técnicos: ANIPAC ha referido un22% de reciclaje de plásticos en 2024 y, en el marco del Acuerdo Nacional, una tasa de acopio promedio de 34% para envases y empaques plásticos al 2024 (con variaciones por tipo de material y por alcance del indicador).
Ese contraste es el punto de partida para comparar reciclaje mecánico tradicional contra rutas de reciclaje químico (pirólisis, solvolysis, gasificación): el primero domina cuando hay pureza y trazabilidad; el segundo se discute cuando la mezcla, la multicapa o la contaminación Vuelve inviable el reprocesado directo.
En reciclaje mecánico, el “costo” no recae solo en la extrusora o el pelletizado: es la logística, la separación por polímero, color y grado; el lavado; el control de olores; y la estabilidad de la oferta. Por eso, cadenas como PET botella a botella funcionan cuando el sistema de acopio, clasificación y calidad ya existe, y cuando el mercado acepta especificaciones de resina reciclada.
Ese desempeño explica por qué el reciclaje mecánico sigue siendo la primera opción industrial siempre que el residuo sea “mecánicamente reciclable” con un rendimiento consistente. Una consecuencia práctica para México es que, mientras haya fracciones limpias disponibles, el reciclaje químico compite contra una ruta que ya tiene aprendizaje industrial, proveedores locales y retorno más predecible.
Moléculas de vuelta
La pirólisis, la solvolisis y la gasificación suelen agruparse como “reciclaje químico”, pero sus salidas y exigencias industriales son distintas. La pirólisis aplica calor en ausencia (o casi ausencia) de oxígeno para romper cadenas poliméricas y producir una mezclade hidrocarburos (aceites de pirólisis), gas y sólidos; su valor depende de la pureza del feed stock y del acondicionamiento posterior para usar ese aceite como insumo petroquímico o combustible.
En literatura técnica se reportan rangos de valor de producto como aceite de pirólisis en el orden de cientos de dólares por tonelada, con sensibilidad alta a calidad y mercado energético. Su ventaja operativa es aceptar mezclas de poliolefinas con menor demanda de separación fin a que la requerida por muchas líneas mecánicas; su limitación es que la economía se rompe cuando el residuo trae PVC, halógenos, cargas minerales o humedad fuera de control, porque se encarece el pretratamiento y el manejo de contaminantes.
La solvolisis (y rutas de despolimerización asociadas) busca “desarmar” polímeros específicos hacia monómeros u oligómeros mediante solventes y condiciones controladas de temperatura/presión, típicamente con etapas de purificación. En PET, por ejemplo, la quimiólisis/despolimerización se documenta como alternativa para recuperar bloques químicos(monómeros) que pueden regresar a una cadena de polímero con especificación similar a la resina virgen, pero con exigencias de control químico y de calidad del insumo.
Su lógica industrial es selectiva: no está pensada para “todo el plástico”, sino para corrientes donde el valor del monómero justifica reactivos, recuperación de solvente y energía.
La gasificación oxida parcialmente a alta temperatura para convertir residuos en gas de síntesis(CO, H₂ y otros), que puede usarse como energía o como plataforma química, dependiendo del sistema de limpieza y del destino. Es más cercana a conversión termoquímica con balance energético y control de emisiones; su reto suele ser el acondicionamiento del gas y la economía del sistema completo, especialmente cuando el insumo de entrada es heterogéneo.
¿Es un proceso viable?
La discusión de escalamiento en México se parece menos a un debate tecnológico y más a un ejercicio de ingeniería de suministro. La evidencia pública internacional y sectorial coincide en que el reciclaje químico tiende a operar con costos mayores que el reciclaje mecánico, por consumo energético, complejidad del proceso, y por el costo de preparar un residuo “apto” para reacción (no solo separarlo).
Un metaanálisis sobre costos de soluciones frente a residuos plásticos reporta, como orden de magnitud, rangos de costo de capital muy distintos entre rutas, con la pirólisis ubicándose en inversiones típicamente muy por encima de operaciones mecánicas simples, aun antes de sumar permisos, control ambiental y logística.
En términos prácticos, esto empuja al reciclaje químico hacia dos condiciones: (1) contratos de suministro de largo plazo con especificación mínima del residuo, y (2) acuerdos de off-take(compra) del producto con fórmulas de precio que reconozcan su rol como insumo, no como subproducto.
México sí muestra señales de adopción, pero todavía con capacidades que se anuncian a escala moderada frente al volumen total de residuos. En 2025 se reportó, por ejemplo, un proyecto de planta de pirólisis con capacidad de decenas de toneladas por día. Esa cifra sirve para dimensionar el reto: escalar no es “replicar un skid”, sino asegurar acopio regional, pretratamiento, permisos ambientales y una ruta comercial para el aceite/gas/monómeros. A esto se suma la necesidad de claridad regulatoria sobre cuándo un proceso cuenta como reciclaje (y bajo qué criterios de desempeño y control), un tema que aparece de forma recurrente en discusiones técnicas internacionales sobre gestión de residuos plásticos.
Frente a ese panorama, la comparación justa no es “químico contra mecánico”, sino “químico como complemento donde el mecánico deja de ser viable”. México puede capturar valor sí define, por región e industria, qué fracciones deben preservarse para reciclaje mecánico (por pureza y costo) y cuáles deben ir a rutas químicas (por mezcla, multicapa o contaminación), con KPIs industriales: costo por tonelada tratada, rendimiento a producto utilizable, energía por tonelada, porcentaje de rechazo, y estabilidad de especificación. La economía circular no se decide en un discurso; se decide cuando el residuo deja de ser un pasivo logístico y se convierte en un insumo con contrato, especificación y trazabilidad.